Artículos
  Comentarios

Mi tierra prometida eres Tú

Jesús,
te quiero porque me entiendes,
porque te has acercado a mí
a mis cosas más cotidianas:
mis estudios,
mis juegos y aficiones,
mis amigos,
mi familia…

Has puesto tu mano en mi hombro
y me has dicho:
“¿Cómo te va hoy, amigo?”
Y sin necesidad de contestarte
ya mi vida era fiesta.

Sé que estás conmigo.

Gracias, Jesús.
Mi tierra prometida
eres tú.

Javier F. Chento

Desafortunadamente no existen muchos textos que traten el tema de la música cristiana católica. Más allá de algunos libros que se han publicado hablando de la música en la liturgia, es complicado encontrar en nuestras librerías españolas (incluso en librerías especializadas cristianas) textos que traten -aunque sea remotamente- el tema del arte cristiano contemporáneo como un método de evangelización o, al menos, como dinamización de la pastoral, específicamente la juvenil. Y si hablamos de algún estudio que hable de la música en la Biblia… tampoco existen, hasta donde yo sé.

En América Latina hay algunos libritos que han publicado “quijotes” como Martín Valverde (”El silencio del músico“, por ejemplo) o Luis Enrique Ascoy (que publicó “Manual para ser un cantante sin futuro“). Pero tampoco son demasiados.

Sin embargo, la bibliografía en el mundo evangélico es mucho más extensa, sobre todo en inglés. En mi biblioteca hay no menos de 40 libros que hablan directa o indirectamente de la música cristiana, el arte cristiano, o de la música contemporánea a la luz del Evangelio… todos evangélicos, como digo.

Por eso, la aportación que Javier Rodríguez, de la Comunidade Caná (perteneciente a la Renovación Carismática Católica, de cuya espiritualidad se nutre para hacer el estudio), que adjuntamos a este mensaje, es especialmente significativa. El folleto recorre, a través de más de 40 páginas, diversos aspectos relacionados con la música en la alabanza, su presencia en la Biblia, consejos para servidores, etc.

Ojalá pueda serviros de utilidad.

Puedes descargarlo desde aquí: El Espíritu Santo en clave de sol

Para Kenia

Lucrecia Pérez era una emigrante dominicana que fue asesinada en 1992, mientras cenaba con sus compañeros en una discoteca abandonada de Madrid. El racismo, una vez más, se convirtió en violencia irracional que nos estremeció a todos los que vivimos la historia. Kenia, su hija, no entendía (y ¿quién entiende?). Sólo callaba.

La noche oculta en su oscura realidad
los miedos y terrores del mundo.
Parece como si las tinieblas
fueran capaces de disolver la bondad
y la esperanza de los hombres.

Fue en una noche,
quizás entre la bruma y los sueños
producidos por el alcohol y las drogas.
Qué más da.
El odio no necesita explicarse
ni atiende a razones.

Un arma y una idea más o menos deformada
son suficientes para crear el caos
y hacer aflorar los odios.

No naciste en mi tierra, mi bien,
ni tú,
ni tu madre,
ni tu familia,
ni tus compatriotas,
ni 4.000.000.000 de pobres humanos
tuvisteis esta “suerte”.

No naciste blanca.
Dios te dio la gracia de una piel bronceada.
Nosotros creamos la desgracia de pensar
que esto es importante.

Una mano anónima cargó
con los temores y rencores
de los que están arriba de la pirámide
y destruyeron la vida
(“No matarás”, gritó Dios)
de tu mamita,
que luchaba por ti y por tu futuro.

Callaste, mi bien,
y sólo hablaron tus ojos.

El día nos estremeció
una vez más
desde los titulares de nuestros periódicos,
como todos los días,
con el más horrible y cotidiano pecado,
con la más absoluta condena
del Mal
hacia nuestra condición divina.

Luego aparecieron las razones,
los motivos,
las explicaciones,
la pena,
el llanto.
Y tus ojos, mi bien,
desentendidos,
llamando a mamá Lucrecia.

Las noticias nos hablaron de tu silencio.
Y muchos callamos contigo.
Nada había que decir, ya.

Mamá se fue.
La obligaron a hacer
prematuramente
el gran viaje
que todos habremos de emprender algún día.

Al igual que aquél
todavía no lejano día
en que hizo la obligada peregrinación
desde Santo Domingo
hasta España.
Por ti, mi bien, y por tu futuro.

La mamá ya no te podrá acariciar,
mi bien.
Pero –seguro– no faltarán otras manos
y otras voces
que acaricien tu cuerpo
y apacigüen tu alma.

Su martirio
–ojalá–
nos ayudará a abrir los ojos
y el corazón, sobre todo el corazón,
para que la Utopía
se vaya haciendo realidad
en este mundo sediento.

Reza, mi bien,
por tu mamá
y, sobre todo,
por los que aún peregrinamos
entre la violencia y la esperanza.

Javier F. Chento

Misas centroamericanas

Por su interés, recojo acá el documento «Misas centroamericanas. Transcripción musical y comentario teológico», de José María Vigil y Ángel Torrellas, publicado en Servicios Koinonia. Es la digitalización del folleto publicado originalmente en 1988, en Managua, Nicaragua.

Las misas «popular nicaragüense», «campesina nicaragüense» y la «salvadoreña», son las tres que mejor muestran la espiritualidad de la liberación en la música litúrgica. Este folleto es probablemente la única transcripción en partitura publicada de estas obras y tal vez el único estudio teológico de su significación.

Descarga el documento en este enlace: Misas centroamericanas.

Somos amigos

Si sé compartir lo mío con sencillez
y agradecer lo tuyo.
Si me preocupan tus cosas
tanto como si fueran mías.
Si los detalles pequeños
son continuos guiños de complicidad.
Si decir “querido amigo”
es decir una gran verdad.
… somos amigos.

Si disfruto de tu confianza
como si del mejor regalo se tratara.
Si deseo estar contigo
y a la vez respeto lo tuyo.
Si me alegro en tus logros
y te conforto en los fracasos.
Si doy gracias a Dios
por el gran regalo que he recibido al conocerte.
… somos amigos.

Si somos complementarios,
no iguales.
Si en nuestras diferencias
sabemos reconocer también nuestra riqueza.
Si te doy lo mejor que tengo
y de ti recibo más de lo que te entrego.
Si conoces mi cara verdadera
y no la careta que a veces llevo.
… somos amigos.

Si en tu hombro descanso
de las fatigas de todos los días.
Si acoges mi pequeñez
con comprensión.
Si puedo y me dejas confortarte en tu duelo
y nuestro gozo es completo al compartirlo.
Si estoy a tu lado
tanto en tu depresión como en tu alegría.
… somos amigos.

Si respeto tus decisiones
y tu intimidad es sagrada.
Si cuento contigo como un aliado
ante las dificultades de la vida.
Si valoro tu crítica
porque sé que bien me quieres.
Si conozco tu esperanza
y te apoyo para hacerla realidad.
… somos amigos.

Si buscamos ese tiempo necesario
para compartirlo.
Si nos escuchamos y nos hablamos
con gozo.
Si estamos abiertos a los demás,
si compartimos lo que aprendemos.
Si la fe en el otro
es lo más importante.
… somos amigos.

Si olvidamos nuestro mal humor
y saboreamos de continuo
la alegría compartida.
Si no hay cosa en el mundo
capaz de romper nuestro lazo.
Si construimos un mundo más humano
para todo aquél que nos rodea.
Si somos comprensivos y serviciales,
si todo lo podemos.
… somos amigos.

Si te ayudo en lo tuyo,
si me ayudas en lo mío.
Si no son necesarias fechas señaladas
para renovar nuestra amistad.
Si hemos borrado de nuestra existencia
el rencor y la desconfianza.
Si todas las noches elevamos a Dios
una plegaria por el otro.
… somos amigos.

Si los éxitos del otro
se celebran como propios.
Si nos esforzamos en caminar
mirando al mismo horizonte.
Si todos los días sé renovar con gratitud
el lazo que me une a ti.
Si antepongo una conversación tranquila
a mis mil situaciones diarias.
… somos amigos.

Si estoy de tu parte, aunque a veces
no esté de acuerdo con tus acciones.
Si estás de mi parte y me ayudas a discernir
lo que Dios espera de mí.
Si en el proyecto de vida de cada uno
hay un lugar importante para el otro.
Si vivimos desde la esperanza.
Si luchamos por un mundo más solidario.
… somos amigos.

Javier F. Chento

Hambre: los alimentos como negocio

Transcribo acá un pequeño artículo publicado originalmente, hace apenas unos días en Servicios Koinonía. Recomiendo su lectura y análisis. Sólo enfatizar la importancia del tema al que se refiere: el hambre en el mundo y las maniobras que en la Aldea Global, gobernada por unos pocos, se llevan a cabo para mantener un “status social” claramente deshumanizante, injusto y antievangélico.

Se puede tener más o menos afecto o cercanía con el autor, Leonardo Boff, pero esto no es óbice para que lo que en el artículo nos cuenta sean verdades como puños que nos deben llamar a la reflexión y la movilización.

Lo copio con la esperanza de que podamos usarlo como material de estudio y discusión en grupos y encuentros. Al final del artículo propongo unas pistas para el diálogo.

Continuar leyendo

Señor, tengo miedo

Tengo miedo
porque tu Evangelio es duro.

Tú lo sabes bien:
a Ti te clavaron en la estaca.

Seguir tu camino no es fácil
porque es ir contra corriente,
porque es amar a pesar de todo
(y amar a veces cuesta mucho),
porque es perdonar toda injuria,
porque es arriesgarse a ser tratado por loco,
porque es morir, para que Tú nazcas,
porque es estar con el débil,
porque es dar la vida.

Tengo miedo, Señor…
¿no me estás pidiendo demasiado?.

Mi yugo es suave
y mi carga llevadera
”.

No me elegisteis vosotros a Mí,
yo os he elegido a vosotros.

Ten ánimo: Yo estoy contigo”.

Javier F. Chento

Vindicación del Arte Cristiano

Os recomiendo un artículo que ha caído de casualidad en mis manos, haciendo una búsqueda en Internet sobre el arte y el cristianismo, para un taller que estoy preparando. Fui a parar a una página que me era desconocida, Espacio Laical, del Consejo de Laicos de la Archidiocesis de La Habana (Cuba).

En un artículo titulado “Vindicación del Arte Cristiano“, publicado en el número 9 del órgano de comunicación del Consejo, su autor, Habey Hechavarría, hace un interesante recorrido y estudio sobre el Arte Cristiano, sus raíces e influencia en el ámbito religioso.

El artículo no es largo y se lee con interés. Es, en su conjunto, una reflexión sobre la interacción entre Arte y Religión, y cómo ambas realidades se han ido alimentando una a la otra a lo largo de la Historia. Termina el artículo con una reflexión de esta realidad en la historia presente, con sus retos y una ilusionante proyección hacia el futuro.

Continuar leyendo

Todo mi corazón

Todo mi corazón, ascua de hombre
clama inflamado hacia Ti.
Todo mi ser se eleva
y ansía conocer tu rostro.
¡No me escondas tu rostro, Señor!

Hay tantos que no te conocen,
que no han gustado de Ti…
pero yo te busco, Señor
y desde mi juventud
anhelo cada día ser más amigo tuyo.

En mi corazón te llamo,
Jesús, amigo.
Y en mi corazón
algún día te he de encontrar.

Javier F. Chento

Vídeo “Muchos sufren”

He aquí un pequeño adelanto de mi próximo disco, “En tránsito“. Es un vídeo montado sobre la demo, aún no es la versión definitiva. Espero que os guste.

Página 3 de 5«12345»