Seamos burros
Publicado en Formación el 13 May 2008 Sin comentarios »
Hay canciones cristianas que se han hecho universalmente conocidas y que, con seguridad, sabemos tararear o su melodía nos es familiar. Por ejemplo, “Noche de Paz“, villancico que todos cantamos en el tiempo de Navidad.
Otra de estas canciones que han superado a su autor es “Amazing Grace (Gracia sorprendente)” canto que algunos podrían identificar, por su estilo, con los cantos Espirituales Negros que cantaba la comunidad afroamericana en los terribles tiempos de la esclavitud.
Nada más lejos de la realidad. No es una composición de personas afroamericanas. Su autor se llama John Newton [1725-1807]. La historia de Newton es curiosa: antes de su conversión al cristianismo, era un marino inglés que traficaba con esclavos africanos, y que ejerciendo este vil oficio quedó cojo al recibir un arponazo en una pierna. Tras una experiencia transformadora, Newton cambió radicalmente de vida, y fue conocido como defensor de la libertad y los derechos humanos tanto por cristianos como por no cristianos. Puedes leer aquí otra Biografía de John Newton.
Leamos la letra de este himno:
| Amazing grace! (how sweet the sound) That sav’d a wretch like me! I once was lost, but now am found, Was blind, but now I see. Twas grace that taught my heart to fear, Thro’ many dangers, toils and snares, The Lord has promis’d good to me, Yes, when this flesh and heart shall fail, The earth shall soon dissolve like snow, When we’ve been there ten thousand years, |
Maravillosa gracia (qué dulce sonido) la que salvó a un desgraciado como yo. Estaba perdido, mas fui hallado. Estaba ciego, pero ahora veo. La gracia enseñó a mi corazón a temer, A través de muchos peligros, trabajos y trampas, Las promesas de Dios son buenas, Sí: cuando esta carne y corazón falle La tierra pronto se disolverá como nieve, Cuando llevemos allí diez mil años, |
Aquí puedes descargar la Partitura de Amazing Grace (partitura para 4 voces, formato PDF).
Puedes escucharla en estos enlaces:
- Amazing Grace en versión de Al Green.
- Amazing Grace en versión acapella.
- Amazing Grace en versión de Mahalia Jackson.
La gracia, el amor y el perdón de Dios fueron capaces de llenar le corazón de un ser pecador y miserable. ¡Admirable Dios, que no tiene memoria como la de los hombres, pues no sólo perdona (y perdona a todos y siempre) sino que, incluso, olvida que ha perdonado. Lo del “perdono pero no olvido” no vale con Dios. Él mismo nos dice: “No te acuerdes del ayer, no pienses en las cosas del pasado“, “Voy a hacer algo nuevo” (Is 43, 16-19): ésa es la promesa de Dios. Y Dios siempre cumple sus promesas.
Dios se sirve de quien quiere y como quiere. Hasta de un grandísimo pecador que descubrió el amor infinito de nuestro Señor.
Dios necesita al hombre para continuar su obra. ¡Qué grande es Dios que utiliza a los hombres para la construcción de su Reino!
¡Qué admirable nuestro Señor quien, a través de la composición de Newton, tocó (y toca) el corazón de millones de personas!
La canción superó al autor. Muchos reconocen el himno, pero muy pocos oyeron hablar de su autor. Y esto es algo habitual con otras muchas canciones cristianas que podríamos nombrar.
Es por esto que traigo a colación el canto: Quienes nos dedicamos (o se quieran dedicar) a la música cristiana, debemos de tener siempre presente este principio: Dios es el actor, nosotros sus instrumentos. Podremos vivir (y, de hecho, vivimos) experiencias que nos hablan de personas transformadas por la música cristiana. Y esto es signo de que Dios quiere hacer cosas grandes por medio del Arte Cristiano. Pero acostumbrémonos a hacer el trabajo humilde; como obreros en la mies del Señor, él hará fructificar nuestro esfuerzo.
Amigos músicos: seamos como el burro que acarreaba a Jesús, entrando a Jerusalén: llevemos a Jesús, a quien todos saludan y vitorean ¡Hosana!. Portemos al Señor: Él es quien merece el honor y la alabanza. El “burro” que se crea que le están aplaudiendo a él, por muy artista que sea, por mil canciones espirituales que componga y cante, no estará cumpliendo con su labor de llevar al Señor a los demás, de anunciar el Evangelio. Será, más bien, un platillo estridente (1 Cor 13, 1).
Sintámonos contentos si nuestra obra sirve para atraer al hombre hacia Dios. Y si nadie conoce nuestro nombre, aún cuando canten nuestras canciones, sintámonos doblemente contentos: nada enturbiará al único y verdadero autor, de quien todos bebemos: nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu.
Algunas interpretaciones de “Amazing Grace”
Son muchas las interpretaciones que se pueden descubrir des esta canción en Internet (particularmente en YouTube). Os invito a escuchar las siguientes:
Chris Tomlin es un artista evangélico estadounidense que nos ofrece en este vídeo una versión acústica de la canción.
Naturally Seven es un maravilloso septeto vocal de Nueva York. Aquí les escuchamos en una impresionante versión con muchos toques jazz:
Whitney Houston es una de las grandes divas de la canción Soul, caída en desgracia últimamente por su adicción a las drogas y su turbulenta vida sentimental y familiar. En su discografía podemos encontrar varios cantos cristianos. En este vídeo la vemos cantar “Amazing Grace” en Johannesburgo (Sudáfrica):
Mahalia Jackson es, sin duda alguna, la más importante cantante gospel del siglo XX. En este video nos ofrece su personal versión del canto:
Y, para no hacer la lista muy larga… terminamos con una versión para que sonriáis un poco:
Desafortunadamente no existen muchos textos que traten el tema de la música cristiana católica. Más allá de algunos libros que se han publicado hablando de la música en la liturgia, es complicado encontrar en nuestras librerías españolas (incluso en librerías especializadas cristianas) textos que traten -aunque sea remotamente- el tema del arte cristiano contemporáneo como un método de evangelización o, al menos, como dinamización de la pastoral, específicamente la juvenil. Y si hablamos de algún estudio que hable de la música en la Biblia… tampoco existen, hasta donde yo sé.








