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Seamos burros

Hay canciones cristianas que se han hecho universalmente conocidas y que, con seguridad, sabemos tararear o su melodía nos es familiar. Por ejemplo, “Noche de Paz“, villancico que todos cantamos en el tiempo de Navidad.

Otra de estas canciones que han superado a su autor es “Amazing Grace (Gracia sorprendente)” canto que algunos podrían identificar, por su estilo, con los cantos Espirituales Negros que cantaba la comunidad afroamericana en los terribles tiempos de la esclavitud.

Nada más lejos de la realidad. No es una composición de personas afroamericanas. Su autor se llama John Newton [1725-1807]. La historia de Newton es curiosa: antes de su conversión al cristianismo, era un marino inglés que traficaba con esclavos africanos, y que ejerciendo este vil oficio quedó cojo al recibir un arponazo en una pierna. Tras una experiencia transformadora, Newton cambió radicalmente de vida, y fue conocido como defensor de la libertad y los derechos humanos tanto por cristianos como por no cristianos. Puedes leer aquí otra Biografía de John Newton.

Leamos la letra de este himno:

Amazing grace! (how sweet the sound)
That sav’d a wretch like me!
I once was lost, but now am found,
Was blind, but now I see.

Twas grace that taught my heart to fear,
And grace my fears reliev’d;
How precious did that grace appear,
The hour I first believ’d!

Thro’ many dangers, toils and snares,
I have already come;
’Tis grace has brought me safe thus far,
And grace will lead me home.

The Lord has promis’d good to me,
His word my hope secures;
He will my shield and portion be,
As long as life endures.

Yes, when this flesh and heart shall fail,
And mortal life shall cease;
I shall possess, within the veil,
A life of joy and peace.

The earth shall soon dissolve like snow,
The sun forbear to shine;
But God, who call’d me here below,
Will be forever mine.

When we’ve been there ten thousand years,
Bright shining like the sun,
We’ve no less days to sing God’s praise
Than when we first begun.

Maravillosa gracia (qué dulce sonido)
la que salvó a un desgraciado como yo.
Estaba perdido, mas fui hallado.
Estaba ciego, pero ahora veo.

La gracia enseñó a mi corazón a temer,
y me liberó de mis miedos;
¡Cuán preciosa aquella gracia,
en la hora en que creí por primera vez!

A través de muchos peligros, trabajos y trampas,
he pasado ya;
y hasta hoy su gracia me ha mantenido a salvo,
gracia que me llevará al hogar.

Las promesas de Dios son buenas,
su palabra asegura mi esperanza;
Él será mi escudo y parcela
mientras dure mi vida.

Sí: cuando esta carne y corazón falle
y la vida mortal cese,
poseeré, dentro del velo,
una vida de la alegría y paz.

La tierra pronto se disolverá como nieve,
el sol parará de brillar.
Pero Dios, quien me llamó,

estará por siempre conmigo.

Cuando llevemos allí diez mil años,
brillando como el sol,
no quedarán menos días para cantar alabanzas a Dios
que cuando comenzamos a hacerlo.

Aquí puedes descargar la Partitura de Amazing Grace (partitura para 4 voces, formato PDF).

Puedes escucharla en estos enlaces:

La gracia, el amor y el perdón de Dios fueron capaces de llenar le corazón de un ser pecador y miserable. ¡Admirable Dios, que no tiene memoria como la de los hombres, pues no sólo perdona (y perdona a todos y siempre) sino que, incluso, olvida que ha perdonado. Lo del “perdono pero no olvido” no vale con Dios. Él mismo nos dice: “No te acuerdes del ayer, no pienses en las cosas del pasado“, “Voy a hacer algo nuevo” (Is 43, 16-19): ésa es la promesa de Dios. Y Dios siempre cumple sus promesas.

Dios se sirve de quien quiere y como quiere. Hasta de un grandísimo pecador que descubrió el amor infinito de nuestro Señor.

Dios necesita al hombre para continuar su obra. ¡Qué grande es Dios que utiliza a los hombres para la construcción de su Reino!

¡Qué admirable nuestro Señor quien, a través de la composición de Newton, tocó (y toca) el corazón de millones de personas!

La canción superó al autor. Muchos reconocen el himno, pero muy pocos oyeron hablar de su autor. Y esto es algo habitual con otras muchas canciones cristianas que podríamos nombrar.

Es por esto que traigo a colación el canto: Quienes nos dedicamos (o se quieran dedicar) a la música cristiana, debemos de tener siempre presente este principio: Dios es el actor, nosotros sus instrumentos. Podremos vivir (y, de hecho, vivimos) experiencias que nos hablan de personas transformadas por la música cristiana. Y esto es signo de que Dios quiere hacer cosas grandes por medio del Arte Cristiano. Pero acostumbrémonos a hacer el trabajo humilde; como obreros en la mies del Señor, él hará fructificar nuestro esfuerzo.

Amigos músicos: seamos como el burro que acarreaba a Jesús, entrando a Jerusalén: llevemos a Jesús, a quien todos saludan y vitorean ¡Hosana!. Portemos al Señor: Él es quien merece el honor y la alabanza. El “burro” que se crea que le están aplaudiendo a él, por muy artista que sea, por mil canciones espirituales que componga y cante, no estará cumpliendo con su labor de llevar al Señor a los demás, de anunciar el Evangelio. Será, más bien, un platillo estridente (1 Cor 13, 1).

Sintámonos contentos si nuestra obra sirve para atraer al hombre hacia Dios. Y si nadie conoce nuestro nombre, aún cuando canten nuestras canciones, sintámonos doblemente contentos: nada enturbiará al único y verdadero autor, de quien todos bebemos: nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu.

Algunas interpretaciones de “Amazing Grace”

Son muchas las interpretaciones que se pueden descubrir des esta canción en Internet (particularmente en YouTube). Os invito a escuchar las siguientes:

Chris Tomlin es un artista evangélico estadounidense que nos ofrece en este vídeo una versión acústica de la canción.

Naturally Seven es un maravilloso septeto vocal de Nueva York. Aquí les escuchamos en una impresionante versión con muchos toques jazz:

Whitney Houston es una de las grandes divas de la canción Soul, caída en desgracia últimamente por su adicción a las drogas y su turbulenta vida sentimental y familiar. En su discografía podemos encontrar varios cantos cristianos. En este vídeo la vemos cantar “Amazing Grace” en Johannesburgo (Sudáfrica):

Mahalia Jackson es, sin duda alguna, la más importante cantante gospel del siglo XX. En este video nos ofrece su personal versión del canto:

Y, para no hacer la lista muy larga… terminamos con una versión para que sonriáis un poco:

Desafortunadamente no existen muchos textos que traten el tema de la música cristiana católica. Más allá de algunos libros que se han publicado hablando de la música en la liturgia, es complicado encontrar en nuestras librerías españolas (incluso en librerías especializadas cristianas) textos que traten -aunque sea remotamente- el tema del arte cristiano contemporáneo como un método de evangelización o, al menos, como dinamización de la pastoral, específicamente la juvenil. Y si hablamos de algún estudio que hable de la música en la Biblia… tampoco existen, hasta donde yo sé.

En América Latina hay algunos libritos que han publicado “quijotes” como Martín Valverde (”El silencio del músico“, por ejemplo) o Luis Enrique Ascoy (que publicó “Manual para ser un cantante sin futuro“). Pero tampoco son demasiados.

Sin embargo, la bibliografía en el mundo evangélico es mucho más extensa, sobre todo en inglés. En mi biblioteca hay no menos de 40 libros que hablan directa o indirectamente de la música cristiana, el arte cristiano, o de la música contemporánea a la luz del Evangelio… todos evangélicos, como digo.

Por eso, la aportación que Javier Rodríguez, de la Comunidade Caná (perteneciente a la Renovación Carismática Católica, de cuya espiritualidad se nutre para hacer el estudio), que adjuntamos a este mensaje, es especialmente significativa. El folleto recorre, a través de más de 40 páginas, diversos aspectos relacionados con la música en la alabanza, su presencia en la Biblia, consejos para servidores, etc.

Ojalá pueda serviros de utilidad.

Puedes descargarlo desde aquí: El Espíritu Santo en clave de sol

Por su interés, recojo acá el documento «Misas centroamericanas. Transcripción musical y comentario teológico», de José María Vigil y Ángel Torrellas, publicado en Servicios Koinonia. Es la digitalización del folleto publicado originalmente en 1988, en Managua, Nicaragua.

Las misas «popular nicaragüense», «campesina nicaragüense» y la «salvadoreña», son las tres que mejor muestran la espiritualidad de la liberación en la música litúrgica. Este folleto es probablemente la única transcripción en partitura publicada de estas obras y tal vez el único estudio teológico de su significación.

Descarga el documento en este enlace: Misas centroamericanas.

Os recomiendo un artículo que ha caído de casualidad en mis manos, haciendo una búsqueda en Internet sobre el arte y el cristianismo, para un taller que estoy preparando. Fui a parar a una página que me era desconocida, Espacio Laical, del Consejo de Laicos de la Archidiocesis de La Habana (Cuba).

En un artículo titulado “Vindicación del Arte Cristiano“, publicado en el número 9 del órgano de comunicación del Consejo, su autor, Habey Hechavarría, hace un interesante recorrido y estudio sobre el Arte Cristiano, sus raíces e influencia en el ámbito religioso.

El artículo no es largo y se lee con interés. Es, en su conjunto, una reflexión sobre la interacción entre Arte y Religión, y cómo ambas realidades se han ido alimentando una a la otra a lo largo de la Historia. Termina el artículo con una reflexión de esta realidad en la historia presente, con sus retos y una ilusionante proyección hacia el futuro.

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Se cuenta que en una antigua iglesia metodista, durante el servicio, a la hora de rezar el credo de los Apóstoles, la congregación se ponía de pie, se daba la vuelta y miraba hacia la parte de atrás de la iglesia, mientras el pueblo lo recitaba. Al terminar, se volvían a dar la vuelta y se sentaban.

Rara tradición, sin duda. Al investigar se descubrió la razón de semejante rito: a principios del siglo XX, la congregación no tenía libros con qué rezar y cantar, así que se colgó un gran cartel con la letra del credo de los Apóstoles, precisamente en la parte trasera de dicha iglesia. Por lo tanto, cuando los creyentes querían rezar el credo, lo habitual era darse la vuelta y leerlo. Cuando, pasado el tiempo, se retiró la pancarta con el credo, la tradición, no obstante, continuó. La gente seguía dándose la vuelta al recitarlo… hasta el día de hoy.

Leí esta historia en un libro (no recuerdo en cuál) hace tiempo. Sin duda me hizo sonreír.

Traigo la historieta a colación de la tan manida discusión que colea en nuestra iglesia sobre las formas musicales, también sobre los instrumentos musicales, que se deben o no deben usar en nuestras celebraciones, eucaristías, hasta en los encuentros, retiros y convivencias. Para algunas personas esto debe ser tan sumamente importante que incluso se plantea la prohibición de ciertos instrumentos y estilos, por considerarlos “poco adecuados” al entorno y la dignidad de la liturgia (sea lo que sea que esto signifique).

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¿Te imaginas que, en un momento dado, los músicos católicos no realicen más producciones, se estanquen las publicaciones de nuevos cantos, los CDs dejen prácticamente de existir y los evangelizadores a través de la música no puedan serlo a tiempo completo? Quizás ese día no esté tan lejos…


La piratería musical es un grave problema en nuestros días. En pocos años, la fabricación de CDs en España, no sólo no ha crecido, sino que se ha reducido a la mitad el número de unidades fabricadas. Es un hecho conocido por todos los que nos relacionamos en el medio que empresas enteras de producción musical (grandes y pequeñas) han cerrado sus puertas, directamente a causa de la piratería. Muchos puestos de trabajo se han perdido a causa de esto. Y no es una realidad local, tan sólo en España o en determinados países; es una situación global, mundial que, con el uso de Internet, aún ha empeorado más. ¿Alguno dijera que hay países en los que el 80% de la música que se vende es pirata? Pues los hay… no es fantasía.

Este hecho no sólo ha afectado a los grandes músicos, cuyos ingresos son tan insultantemente altos; también afecta a los pequeños músicos que duramente venden lo suficiente para recuperar la inversión realizada. Y, por supuesto, también a nuestros músicos católicos.

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El Espíritu del Señor se había apartado de Saúl, y lo agitaba un mal espíritu enviado por el Señor. Sus cortesanos le dijeron:

“Ahora te agita un mal espíritu. Da una orden, y nosotros, tus siervos, buscaremos a uno que sepa tocar la cítara; cuando te sobrevenga el ataque del mal espíritu, él tocará, y se te pasará”.

Saúl ordenó: “Buscadme un buen músico y traédmelo.

Entonces uno de los cortesanos dijo: “Yo conozco a un hijo de Jesé, el de Belén, que sabe tocar y es un muchacho muy valioso, buen guerrero, habla muy bien, es de buena presencia y el Señor está con él…

Saúl mandó este recado a Jesé: “Que se quede David a mi servicio, porque me gusta”.

Cuando el mal espíritu atacaba a Saúl, David tomaba el arpa y tocaba. Saúl se sentía aliviado y se le pasaba el ataque del mal espíritu. (1 Sam 16, 14-23)

Queridos hermanos artistas y músicos cristianos:

Este relato del profeta Samuel es para mi muy entrañable y siempre me ha iluminado en el ministerio del arte que forma una de las faceta de mi ser y hacer de Hermana de la Consolación. Quisiera compartir con vosotros, algunas resonancias que este texto ha hecho en mi con la esperanza que también os pueda animar e iluminar en vuestro ministerio de artistas.

Un mal espíritu atacaba a Saúl: Recordemos que los estados anímicos o psíquicos no eran conocidos por los antiguos, así todo ese mundo interior del ser humano se explicaba por la presencia o ausencia de “espíritus”. ¿Cuál sería el sentimiento o la emoción que perturbaba a Saúl? ¿sería la envidia que luego se desataría contra el mismo David? ¿ estaría un tanto depresivo, angustiado, irritado?. El texto no nos lo dice. Sin embargo, me sugiere el gran servicio que puede prestar la música y todo el arte cristiano en general a nuestros hermanos que viven inmersos y atacados por muchos “malos espíritus”.

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