Obispo friki
El 8 de diciembre de 1965 se clausuraba el Concilio Vaticano II. A la sazón tenía yo 5 meses de edad. Nací y crecí, pues, en la “Iglesia del post-concilio“, y de los usos y maneras de antes conozco tan sólo lo que he leído en libros, lo que me han contado mis mayores y lo que, por otras fuentes (películas, televisión, etc.), nos ha ido llegando a todos.
Sé que el Concilio Vaticano II supuso una revolución en su momento. Lo que ahora vivimos con bastante normalidad tuvo que ser una auténtica sacudida en aquellos primeros años de la década de los sesenta, con declaraciones revolucionarias y un cambio sustancial en las maneras eclesiales. El mero hecho de celebrar la Eucaristía en la lengua vernácula, en vez del latín, provocaría no pocas alegrías por parte del pueblo, e indudablemente mucha confusión en sectores que miraban más al pasado que al futuro.
A la par, la jerarquía se acercó un poco al pueblo en sus formas y maneras de vivir y de vestir. Los ornamentos rococó, las exageraciones en las vestimentas episcopales (y que algunas se pueden ver en las fotos que incluyo) pasaron a mejor vida y ocuparon su lugar en los museos vaticanos y diocesanos.
De aquel Concilio nos quedó, además, el pataleo de algunos disidentes que se negaron a reconocer el soplo del Espíritu en el aire fresco que inundó la Iglesia a partir de 1965 con las serias reflexiones de los documentos conciliares y un estilo de Iglesia más abierta al mundo y a los hombres. Los más conocidos, quizás, sean Marcel-François Lefebvre y sus seguidores, pero no fueron los únicos.
Uno de estos dinosaurios ideológicos es monseñor Pablo de Rojas, de quien leo con no poco asombro en El Correo, y quien para más inri reside a pocos kilómetros de donde yo vivo, en Bilbao. Llaman la atención muchas cosas de su semblanza: el bonete y los guantes morados, la enorme cruz al pecho (yo tengo una del mismo tamaño, pero colgada en la pared), las puntillas, la bandera preconstitucional en su mesa, la foto de Franco, sus psicodélicas declaraciones respecto al estilo de sociedad y de Iglesia, el afirmar con orgullo que no ha sido proletario en su vida (es decir, que no ha trabajado nunca)… para qué seguir. Doy más enlaces e información más adelante.
No voy a entrar en si estos personajes están o no están dentro de la comunión eclesial. Para mí la respuesta es obvia.
Respecto al titulo de esta entrada: iba a poner palabras más gruesas en el título pero al final me he arrepentido.
“Friki” es un anglicismo relativamente nuevo, popular por otra parte en ámbitos juveniles en España. Para el que no conozca su significado, leemos en Wikipedia: “Friki, friqui, frik, o freak, que originalmente procede del inglés freak (una de cuyas varias acepciones es la de extraño, extravagante o estrafalario), es un término usado en el idioma español para referirse a la persona de apariencia o comportamiento fuera de lo habitual, interesada u obsesionada en un tema o hobby concreto en el que se considera fanático (otra acepción para “freak” en el idioma inglés)“.
Aún así, en el caso de monseñor Pablo de Rojas creo que hasta el término friki se queda corto.
La noticia
Vamos a unos cuantos enlaces que dan semblanza de este curioso personaje:
- Obispo a los 29 años
- En el reino de monseñor Rojas
- El reino de Pablo de Rojas
- Iglesia thucista. Pablo de Rojas. Un obispo preconciliar en pleno centro de Bilbo
- Un obispo preconciliar en pleno centro de Bilbao
- La situación de los ‘thucistas’
- En el reino de monseñor Rojas
Ngô Đình Thục
En el origen de todo este embrollo está la figura del arzobispo vietnamita Ngô Đình Thục.
Pierre Martin Ngô Đình Thục nació el 6 de Octubre de 1897 en la ciudad vietnamita de Huế, y murió el 13 de Diciembre de 1984. Su hermano menor, Ngô Đình Diệm, fue el primer presidente de Vietnam del Sur. Fue consagrado obispo en 1938, a los 41 años de edad, y a los 63 años, en 1960 el papa Juan XXIII el nombró arzobispo de Huế.
De carácter ultraconservador, fue quien consagró obispo a Clemente Domínguez (autoproclamado posteriormente “papa” Gregorio XVII) y a varios de sus seguidores pertenecientes a la sectaria “Iglesia Palmariana“. Después de este inicial apoyo a la secta, Ngô Đình Diệm renegó de ella y reconoció su trágico error.
“Tras este incidente se retiró a Toulon donde vivió en una pequeña habitación en situación de extrema pobreza. Sin embargo, poco tiempo después, entraron en contacto con él algunos católicos tradicionalistas, formándose un círculo muy cerrado y extremadamente discreto de discusión sobre los peligros que acechaban a la Iglesia. Uno de los asistentes a estas reuniones, Jean Laboire, fue consagrado obispo en secreto por Monseñor Thuc. Posteriormente, conoce a un grupo tradicionalista de Munich que está en contacto con un sacerdote francés, el padre Guérard des Lauriers, un sostenedor de la misa tridentina, convencido de que la Sede Vaticana estaba vacante. Guérard será consagrado obispo el 7 de mayo de 1981 y en octubre de ese mismo año consagrará a dos sacerdotes mejicanos“.
Una historia más amplia de este obispo y sus andanzas se puede leer en “Sedevacantismo: el linaje apostólico de monseñor Ngô Đình Thục“.
Pablo de Rojas
“Monseñor” Pablo Rojas procede de Linares (Jaén), tiene 29 años y reside en Bilbao, en una casa en pleno centro de la ciudad, de varios cientos de metros cuadrados. En los enlaces que he indicado anteriormente hay semblanza y entrevistas de él. Desciende de esta linea “thucista”, sucesión episcopal comenzada por el ya nombrado obispo vietnamita.
Entre las “perlas” de este frikiobispo rescato las siguientes:
- “Debe llamársele Su Excelencia Reverendísima Monseñor Pablo de Rojas“.
- La verdad es “que la Iglesia católica, apostólica y romana es la única verdadera. Y eso es algo que niega el Concilio Vaticano II“. “Ese concilio abrió una crisis terrible. ¡Declaró que las demás iglesias cristianas también podían participar del Espíritu Santo! ¡Eso es una herejía! ¡Nosotros somos la única verdadera!“.
- “Creo que la sociedad estamental es la ideal. Ya sabe, nobleza, clero, burguesía, tercer estado…“
- (Respondiendo a la pregunta de que si se había puesto alguna vez vaqueros) “Nooooo. Esa prenda tiene un origen proletario y yo no he trabajado proletariamente en mi vida“.
- “Si Ratzinger nos quiere excomulgar, que lo haga. ‘Nos’ no le reconocemos ni validez ni legitimidad como Papa“.
- Acerca del latín: “Permite que el significado de las palabras sagradas permanezca inmutable. Además, a Dios no se le puede hablar en el mismo idioma que a los hombres”.
Y ahora, un vídeo de su eminencia:
Después de todo este muestrario de perlas preconciliares, creo que queda claro que poco o nada tiene que ver semejante personaje con la Iglesia Católica de la actualidad.
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En la noche de Halloween este Pablo de Rojas puede salir por la calle y nadie se extrañaría.
No, en serio. A éste y a otros muchos habría que recordarles lo que la alocución del ritual de Ordenación de Obispos dice: “el episcopado es un servicio, no un honor”.
Enhorabuena por el blog, realmente interesante.
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