Recuperar el “Mirad cómo se aman”
Me llama la atención este pequeño texto (que a continuación transcribo) que hoy aparece en la Web de la Agencia Católica de Noticias Aciprensa.
En algún momento hemos comentado la multiplicidad de grupos de talante sectario que aparecen en cualquier parte, al lado de las Iglesias cristianas establecidas.
Es necesario hacer una seria reflexión sobre esta situación. Nuestra Iglesia debe reconocer que la pertenencia, el talante y el calor comunitario que vivimos en nuestras asambleas y parroquias deja mucho que desear. Es necesario recuperar el calor humano y el estilo primigenio que provocó a los no cristianos a exclamar aquella famosa frase de Hechos de los Apóstoles: “Mirad cómo se aman”.
.- El Arzobispo de Belo Horizonte (Brasil), Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, señaló este lunes durante el Sínodo de Obispos que las sectas siguen siendo un desafío, porque si un católico abandona la Iglesia para entrar en una secta es “porque no encuentra a Dios en ella“.
Durante su intervención en el Sínodo, el Prelado del Brasil, uno de los países con el más alto índice de abandono de la Iglesia, señaló que “muchas veces la gente sencilla que abandona nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos no católicos creen, sino fundamentalmente por cómo viven esa pertenencia, no por motivaciones dogmáticas, sino pastorales, no por problemas teológicos, sino de método dentro de nuestra Iglesia“.
El Arzobispo destacó que “muchos de los que se pasan a las sectas no quieren abandonar nuestra Iglesia, pero buscan sinceramente a Dios“.
Mons. Oliveira de Azevedo destacó que por este motivo, “las sectas siguen siendo un enorme desafío para la Iglesia católica y para afrontarlas es necesaria una estrecha conexión entre el ministerio celebrado y el ministerio testimoniado, entre la palabra proclamada y escuchada y el testimonio personal“.
El Arzobispo subrayó que las personas que llenan las sectas en América Latina provienen del catolicismo e hizo hincapié en que “basta que se pasen a esas sectas, para que cambien el modo de comportarse”, pues “asumen un digno comportamiento moral, dejando a un lado todo lo que parece indigno en la nueva vida de creyentes. La Palabra que escuchan es formativa para sus vida, alimenta sus espíritus y testimonian los valores religiosos que ahora interiorizan”.
Mons. Oliveria de Azevedo señaló que es necesario preguntarse qué encuentran estos fieles en las sectas, “este es un punto en el que hay que reflexionar”, concluyó.

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