Música en el cosmos
Hace unos días un conocido (no muy conocido, como se entenderá enseguida) me preguntó si, aparte de música cristiana, escuchaba algún otro tipo de música. Mi contestación fue: “¡Pues claro!”.
Soy un melómano empedernido. Mi colección musical es muy amplia, de todo estilo, grupo, autor y pelo. Desde que comencé a comprar música, allá por mi adolescencia, mis preferencias musicales fueron muy eclécticas. Desde Simon & Garfunkel y Cat Stevens a Doors, AC/DC, desde Mozart a Gregoriano, he escuchado de todo y casi todo me ha gustado y de todo he aprendido.
Comencé a escuchar a Queen a finales de los 70. Me llamó mucho la atención su estilo peculiar, personal, el uso de las guitarras y los coros, a la par de un rock sólido. Y, sobre todo, la inigualable voz de Freddie Mercury, a quien considero uno de los mejores vocalistas que ha tenido la música moderna.
Nada menos que trece años después de su última cita para hacer un álbum de estudio (no cuento con varios live que aparecieron después), Queen publica “The Cosmos Rocks”, catorce cortes que reúnen a Paul Rodgers junto a los miembros originales de la banda Roger Taylor y Brian May (el bajista John Deacon se retiró del proyecto Queen hace años).
Después de la visita a los antiguos temas que supuso “Return of the Champions“, disco grabado en vivo hace tres años, este nuevo disco repite a Paul Rodgers como vocalista que sustituye a Freddie Mercury en la banda.
Este lunes salió a la venta el disco, y ya he tenido oportunidad de darle un par de vueltas. Y es Queen, pero no es Freddie Mercury, como resulta obvio.
El disco suena bien, muy bien. Rock potente, sólido, alguna incursión en las baladas, las guitarras de Brian May, tan personales como siempre. Los coros (quizás no tan presentes como en otras grabaciones de Queen) también están ahí. Un disco ecléctico, que reúne blues, toques de Hard Rock, Pop estándar… se escucha con gusto y es, como no podría ser de otra manera, un recordatorio de que “los viejos rockeros nunca mueren” y que la experiencia es un grado, de mano de estos músicos que van rozando ya los 60 años, cuando no los acaban de pasar.
Pero no es Freddie Mercury. Es inimitable, y un grave error el intentar emular al genial cantante. Paul Rodgers aporta lo suyo y lo hace bien, como ya lo hizo en “Return of the Champions”, versionando las canciones que en su día cantó Freddie pero sin intención de imitarle.
Seguramente será un disco que recibirá críticas tanto positivas como negativas, dependiendo de quién y dónde pone el matiz. Para mí es un disco bueno, hecho por unos músicos sólidos. Quizás no tenga el toque de genialidad de otros trabajos y canciones del grupo, pero tampoco cae en las etapas más bajas del mismo.
Recomendable, sin duda, su audición. Eso sí (¿no lo dije aún?) no busquéis a Mercury en él: no está más que en la dedicatoria.

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