Vicente de Paúl: Un Santo para nuestro siglo
Hablaba hace unos días de Óscar Romero e indicaba mi intención de poder hacer un mínimo artículo sobre San Vicente de Paúl, el gran santo del siglo XVII.
Hay muchas y muy buenas biografías de Vicente; te remito a ellas para conocer la gran personalidad de este hombre de Dios, y la inmensa obra que llevó a cabo a lo largo de su vida, y que actualmente continúan los Padres Paúles (o Congregación de la Misión, conocidos también con los nombres de Vicentinos y Lazaristas), las Hijas de la Caridad y otro gran número de congregaciones religiosas que se inspiraron en el carisma evangelizador vicenciano, así como movimientos seglares, como la Sociedad de San Vicente de Paúl, Juventudes Marianas Vicencianas, MISEVI, entre muchos otros.
Además, Vicente de Paúl fue un prolífico escritor. Su obra se recopila en nada menos trece tomos de muchas páginas cada uno, en donde se recoge toda su correspondencia y escritos, así como las muchas conferencias que dio a los Padres Paúles e Hijas de la Caridad de su tiempo.
Biografías de Vicente de Paúl
Comencemos, pues, con algunas biografías, que puedes descargar y leer:
- De Louys Abelly: Vida de San Vicente de Paúl. Luis Abelly nace en París en el inicio del siglo XVII. Doctor en Teología, miembro de las Conferencias de los Martes y Obispo de Rodez. Residió en la Casa Madre de la Congregación de la Misión hasta su muerte en 1691. Por él sentía San Vicente un gran aprecio. Producto de todo ello es la biografía que escribe del Santo en 1664, cuatro años después de la muerte del Vicente de Paúl. Esta biografía sigue siendo, a pesar de las parcialidades y lagunas, una pieza clave para conocer a san Vicente. La obra está dividida en tres tomos. Sólo el primero es propiamente una biografía. El segundo contiene una serie de cartas y documentos de distintos ministerios. El tercero describe, a través de citas de San Vicente, las virtudes que le orlaban.
- De José María Román: San Vicente de Paúl, biografía. De Vicente de Paúl se ha dicho que sus “obras lo rodean como un bosque y su humildad lo envuelve como una niebla”. Por ese bosque y por esa niebla nos conduce el P. José María Román. Su obra sobre San Vicente (fruto de años de reflexión y estudio) salió a la luz en el cuarto centenario del nacimiento de San Vicente. Como historiador profesional, el P. Román está capacitado para aplicar los métodos de la crítica histórica a los datos de la vida y tiempo de San Vicente, mientras que como experimentado sacerdote es un competente guía e intérprete de la espiritualidad del gigante de la caridad. Estoy seguro de que los lectores de esta biografía y de los escritos de San Vicente encontrarán, en el bosque y en la niebla, mucha luz y orientación para sus vidas.
- De Pierre Collet: Vida de San Vicente de Paúl. Obra fechada en 1748 e inédita en español hasta que el P. Máximo Agustín, de la Comunidad de Padres Paúles de Barakaldo, la tradujo del original francés en 2008.
- De Jaime Corera: Vida del señor Vicente de Paúl. Vicente de Paúl es uno de los hombres más biografiados en los últimos 300 años. Toda biografía debería titularse humildemente, como lo hacen los evangelios, «Vida de X.X., según N.». Este libro es una biografía de Vicente de Paúl que ha procurado tener en cuenta los hallazgos de la historia científica que se refieren al personaje y a su época, pero que, deliberadamente, no ha pretendido describir at personaje en su época desde una óptica científica, sino más bien desde la categoría precientífica de la narración. No es que se piense que la narración pueda proporcionar (aunque sí lo puede hacer mejor que la biografía «científica») mucho más que una pálida imagen de un sujeto histórico que ya ha dejado de existir; en nuestro caso hace más de 300 años. Tampoco las narraciones evangélicas se hacen la ilusión de que nos proporcionan un retrato exhaustivo de su sujeto; el autor de una de las cuatro narraciones, Juan, lo declara expresamente al final de su evangelio. Porque saber de verdad como era Jesucristo, o como era su humilde discípulo Vicente de Paul, y escribirlo adecuadamente, solo lo sabe y lo puede hacer Dios.
Espero que disfrutéis con ellas y, si me permitís el consejo, comenzad con la de Jaime Corera, para saborear la vida y obra de Vicente.
Escritos de Vicente de Paúl
Vicente fue, como comentaba, un prolífico escritor. Entre sus obras descubrimos auténticas perlas del pensamiento cristiano, como son sus frases: “Sirviendo a los pobres se sirve a Jesucristo”, “Donde quiera que alguien sufre, allí está Jesucristo”, “Id a los pobres y encontrareis a Dios”, “Imposible perseverar sin oración”, por indicar tan sólo algunas de ellas.
Son muchos cientos de hojas que merecen una lectura pausada y tranquila, repartidas en trece tomos:
Un testigo para el siglo XXI
Y después de tanto material para la reflexión y el estudio, mi sencilla aportación personal.
En 1995 grabé una canción titulada “Contemplativo en la acción”, una composición de Mercedes Mollá que era un himno dedicado a Vicente de Paúl, y cuyo estribillo decía así:
Maestro en la vida,
maestro en el amor;
Vicente de Paúl es hoy
un contemplativo en la acción.
Los lectores jesuítas reconocerán la expresión “contemplativo en la acción”. Así es como definía su secretario a Ignacio de Loyola. “En todo amar y servir” es otra de sus conocidas frases.
De la misma manera, los que seguimos a Jesucristo en los pasos de Vicente de Paúl, reconocemos en su vida la huella transformadora del Jesucristo que “pasó haciendo el bien” (Hch 10, 38), sobre todo a los más necesitados de su cercanía y apoyo; que sentía compasión por ellos, por todos aquellos que andaban como ovejas sin pastor (Mc 6, 34). Jesús se compara como el pastor que va a recuperar a las perdidas, para reunirlas a todas en un sólo rebaño (Jn 10, 16).
Vicente de Paúl sintió este abandono también hacia las “pobres gentes del campo” de su tiempo, según su misma expresión, que, prácticamente abandonadas por todos, “mueren de hambre y se condenan”. La pobreza, el hambre y la ignorancia fueron los desencadenantes de una gran obra de Fe y Amor que Vicente comenzó, en fidelidad al llamado de Jesucristo, y que continúa, varios siglos después, en nuestros días.
Mi vida de Fe se ha alimentado de esta espiritualidad desde muy pequeño. Todos mis estudios, hasta el bachiller, se realizaron en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo. En el mismo colegio recibí mi primera comunión. Bebí de su espiritualidad, pues, desde mi primeros pasos en la Fe. Descubrí la parroquia como lugar natural para compartir y vivir la Fe, también, en una pequeña parroquia de barrio obrero, cuyo párroco era un Paúl también. En ella me confirmé. Con los Padres Paúles descubrí que el pobre, además de una persona que extiende su mano y pide ayuda, es un auténtico lugar teológico: “ellos son la clave para comprender la revelación de Dios a los hombres y para captar el significado profundo de la salvación aportada por Cristo. Ellos son el lugar teológico por excelencia” (Miguel Angel Corral Chagolla). El que sufre, el necesitado, es el más auténtico rostro de Dios. Con los Padres Paúles viví mi particular “camino de Damasco” por primera vez en Honduras, pateando a su lado las aldeas y descubriendo la generosidad tal y como sólo los pobres la saben vivir. Y con ellos he vivido, pobremente, el seguimiento de Jesucristo en los pasos de aquel campeón de la Fe en la Francia del siglo XVII, como seglar, en compañía del resto de la Familia Vicenciana. Puedo decir, sin dudar, que mi Fe no hubiera sido la misma sin su presencia. Gracias a ellos creo firmemente en una Iglesia cuya centralidad está en los pobres, y no en los ritos.
Os invito, pues, a acercaros al carisma de este cristiano que supo “hacer efectivo el Evangelio” y llevar el cristianismo a la vida y, así, a los hombres a Dios, cumpliendo admirablemente el difícil equilibrio entre lo horizontal y lo vertical, la relación con Dios y la construcción del Reino, extendiendo los brazos hacia los demás.
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Gracias, Javier por tu escrito y, sobre todo, por la invitación a la lectura de los textos vitales de San Vicente. Un añadido: con más o menos claridad (esta es la humanidad de las cosas divinas) el carisma fundacional de Vicente de Paúl se refleja en sus Obras. De ahí que conocer estas Obras es tan imprescindible para llegar a San Vicente como sus mismos escritos o sus biografías. Desde aquí, por tanto, mi invitación a descubrir sus Obras. En el mismo Barakaldo siguen existiendo el Colegio (que lleva su nombre) y las Parroquias de El Carmen y San Ignacio. En las proximidades la Parroquia de San Lorenzo (Astrabudúa)… Las Hijas de la Caridad regentan varios establecimientos (Santurtzi, Bilbao…)… La Sociedad San Vicente de Paúl en Bilbao… ¡Imprescindibles sus Obras para llegar al Santo!
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