Para Kenia
Lucrecia Pérez era una emigrante dominicana que fue asesinada en 1992, mientras cenaba con sus compañeros en una discoteca abandonada de Madrid. El racismo, una vez más, se convirtió en violencia irracional que nos estremeció a todos los que vivimos la historia. Kenia, su hija, no entendía (y ¿quién entiende?). Sólo callaba.
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La noche oculta en su oscura realidad Fue en una noche, Un arma y una idea más o menos deformada No naciste en mi tierra, mi bien, No naciste blanca. Una mano anónima cargó Callaste, mi bien, El día nos estremeció |
Luego aparecieron las razones, Las noticias nos hablaron de tu silencio. Mamá se fue. Al igual que aquél La mamá ya no te podrá acariciar, Su martirio Reza, mi bien, |
Javier F. Chento
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