Romero, un santo del pueblo
Publicado en Evangelización, Justicia, Testigos el 5 May 2008 Sin comentarios »
Creo que fue el 1995 cuando viajé por primera vez a El Salvador invitado por Inés de Viaud, grandísima cristiana y cantora, para tener una serie de conciertos en San Salvador y otras poblaciones, junto con Aurelio Pitino (Italia) y Jhonny Sheridan (Francia).
Una de mis grandes alegrías del viaje fue el poder hablar con el postulador de la causa de beatificación de Romero, que amablemente me acompañó a visitar la casa de Romero y a rezar ante su tumba en la catedral; me regaló uno de los tesoros más preciados que conservo en mi biblioteca: una copia impresa de las obras completas de Romero, una docena larga de tomos.
Quedé impresionado por la sencillez y la austeridad de vida de este gran cristiano.
Su testimonio de vida es faro que ilumina la mía. A dos santos les tengo especial cariño: uno es San Vicente de Paúl (otro día hablaré del gran santo francés) y el otro san Romero de América. Vale, los puristas dirán que aún no le canonizaron, pero la voz del pueblo ya lo ha proclamado santo al mártir, y para mí sin duda lo es, porque vivió heroicamente como fiel seguidor de Jesús y murió por ser testigo del Evangelio y defensor de los oprimidos.




