Comen barro para vivir
Publicado en Hambre en el mundo el 1 May 2008 Sin comentarios »
En Haití, existen familias enteras que sólo tienen para comer galletas de fango. Las compran en el mercado a tres céntimos de euro la pieza. En un principio utilizaban arcilla, pero se acabó.
Cajenunes, 11 años, pone su mente en blanco antes de ingerir una galleta hecha esencialmente de lodo. La compró en el mercado de La Saline. Tendrá su sabor impregnado en la boca por horas. Su esclerótica es amarillenta. Acumula arruguitas debajo de los ojos, impropias de su edad. Se apoya en una pared del paupérrimo barrio de Cité Soleil (Puerto Príncipe, Haití) y enseña la lengua manchada de tierra. Espontáneo, pícaro, doloroso. Sin saberlo, muestra al mundo lo que tiene que comer para sobrevivir. “No me sabe feo. Me quita el hambre”, dice en creole.
En la vieja cárcel abandonada de Fort Dimanche, Chante, 19 años, y sus amigas preparan las pastitas que ha comido Cajenunes. Su jornada comienza a las 4:30 am. Vierten los ingredientes en grandes barriles. Baten lodo, sal y manteca de verdura de baja calidad. Chante sostiene con el brazo izquierdo a su bebé. Tiene la camiseta desarreglada. Acaba de darle el pecho.




